Autor: Juana Valentina Martínez Álvarez,  Laura Melissa Noguera Pinzón, Adda Celeste Osorio Torres

Asesor: Jennifer Bernal Riveros: Psicóloga – Docente

La muerte es una gran incertidumbre a nivel mundial, las personas temen pensar que ese día llegue, surgen muchas preguntas ¿existe un cielo y un infierno? ¿Que nos espera al morir? Epicuro fue un gran filósofo el cual dijo: “la muerte es la ausencia de sensaciones”, según su filosofía no hay que temerle a ese día, ni a lo que vaya a pasar pues esta preocupación lo único que logra es el descuido de una vida presente, la escuela epicúrea enseña a vivir el hoy y a disfrutar de los buenos momentos pues Epicuro no cree en el futuro y todo lo deja al azar  buscando una tranquilidad para el ser humano.

Aliviar el dolor humano requiere identificar su origen. ¿Cuál es la principal fuente de sufrimiento para la humanidad? ¿De dónde proceden en mayor medida sus penas? Sin duda, el mayor mal, lo que más nos hace sufrir, es el temor. No hay mal comparable con el miedo de sufrirlo.

La muerte en nada afecta a las personas vivas, así que el único enemigo que ataca a los seres humanos es su propio pensamiento y su abrumante desesperación en pensar en lo que aún no llega y dejar a un lado la vida cotidiana y la felicidad, es por ello que el miedo a la muerte señalado por Epicuro se fundamenta en la parte afectiva y moral del hombre y no en su parte racional. Las personas le temen a la muerte porque piensan que sentirán las mismas sensaciones de dolor, tristeza, sufrimiento y demás.

¿Qué nos espanta del morir? Piensa Epicuro que lo más terrible de la muerte para las personas es que esta no exista realmente. Suena paradójico, pero es así. No fue el cristianismo quien inauguró la creencia en el más allá y la fe en la supervivencia del yo tras la muerte física pues El libro de los muertos en Egipto, una guía Baedeker del más allá, informaba hace cuatro mil años qué iba a ser juzgado el difunto por los dioses al comienzo de su vida de ultratumba; en el momento culminante de Hamlet , en pleno monólogo sobre si ser o no ser, el príncipe de Dinamarca no se hunde la daga en el pecho porque se pregunta si la muerte será realmente un sueño sin sueños, una pérdida de la conciencia, en vez de un cambio de escenario ya que la muerte acaba la individualidad; que la vida del más allá no existe y es motivo de terror para muchos seres humanos, de antaño y de hoy.

La vida tras la muerte es concebida habitualmente por muy distintas culturas con una curiosa esperanza en la justicia, como un momento y un lugar en que cada cual recibirá lo que le corresponde en virtud de sus méritos y culpas. Estamos vivos porque sentimos, la muerte es un estado de inconsciencia en el cual ya  no hay saldo de nada, no hay que  desperdiciar la vida preocupándose por cosas vanas que como seres humanos nunca tendremos el tiempo exacto del día en que llegaran.